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Revolución de Los 7 Jefes

La revolución de los Siete Jefes, también conocida como la revolución de los mancebos,​ fue una rebelión criolla ocurrida entre los días 31 de mayo y 1 de junio de 1580 en el entonces pueblo de Santa Fe de la Vera Cruz, en la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay. Se inició con la destitución del teniente de gobernador Simón Xaque y las demás autoridades, y finalizó con la traición de Cristóbal de Arévalo y la ejecución de los siete cabecillas: Lázaro de Venialvo, Diego de Leiva, Domingo Romero, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Rodrigo de Mosquera y Francisco Villalta. Esta revolución fue la primera de las revoluciones criollas, sucediendo 230 años antes que la Revolución de Mayo, y después de solo siete años de la fundación de Santa Fe.

Preparativos

El 1 de enero de 1580 se realizó un cambio de los integrantes del Cabildo de Santa Fe, y dispusieron una orden de arresto contra Garay, que ya se hallaba en Buenos Aires. Con esa excusa, un grupo de criollos planeaba realizar ese día el golpe, pero al final decidieron esperar el apoyo de Abreu.

Unos días antes del 31 de mayo de 1580, los jóvenes criollos empezaron a hacer reuniones diarias en la casa de Lázaro de Venialvo, y empezaron a juntar armas, como ballestas, espadas, arcabuces y lanzas. A los que más odiaban eran a Garay, los ricos españoles y los que vinieron con la expedición de Juan Ortiz de Zárate. Según sus planes, el primer paso sería apresar al Teniente Gobernador, al alcalde, al alguacil mayor y a Alonso de Vera y Aragón y Calderón. Mientras, otros rebeldes se encargarían de desarmar a los españoles seguidores de Garay.

La revolución

El grupo de criollos era comandado por los siete jefes: Lázaro de Venialvo, Diego de Leiva, Domingo Romero, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Rodrigo de Mosquera y Francisco Villalta. Todavía se discute si eran un grupo numeroso de criollos, o si solo eran once jóvenes, o solo ellos siete. La revolución comenzó en la madrugada del 31 de mayo, en nombre del Rey y pidiendo que reconozcan la igualdad entre españoles y mancebos.

Antes del mediodía, los jóvenes criollos ya habían cumplido sus objetivos: capturaron al Teniente Gobernador Simón Xaque, al alcalde Pedro de Oliver y al alguacil mayor Benabé de Luxán y se los llevaron a la casa de Venialvo. Además, les quitaron las armas a los españoles. Cristóbal de Arévalo fue puesto como Teniente Gobernador y Lázaro de Venialvo como Maese de Campo. Cristóbal dictó un decreto por el cual se prohibía la salida de cualquier habitante bajo pena de muerte, por lo que en poco tiempo se pudo juntar una gran oposición.

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